Videojuegos: arte o producto comercial?

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Videojuegos: arte o producto comercial?

Este debate, que es tan antiguo como la propia industria que lo envuelve, no es precisamente de fácil resolución.  Para analizar si un videojuego es o no un arte, necesitaríamos hacer un profundo estudio, que consistiría en revisar todas las posturas y sus argumentos, para poder llegar a una conclusión lo más objetiva posible. En este caso nos limitaremos a exponer algunas ideas de las posturas al respecto.

Primero que todo, hay que definir qué es el arte. Es verdad que este es un tema extenso que daría para horas y horas de debate, y no es este el tema que nos concierne. El arte vendría a ser, según la RAE, la << Manifestación de la actividad humana mediante la cual se interpreta lo real o se plasma el imaginario con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros. >> Además, este diccionario coincide, al igual que muchas otras autoridades, en definir el séptimo arte como el arte cinematográfico, el cine. En principio, fue el Manifiesto de las Siete Artes, publicado en 1911 y escrito por Ricciotto Canudo, el primero en considerar el cine como tal. Además, según las últimas corrientes artísticas, también hay que considerar fotografía y cómic. Pero, ¿dónde queda el lugar para los videojuegos? Para poder hacernos una idea de la acalorada discusión sobre si son o no los videojuegos un arte, podemos verla reflejada en la prensa. Un artículo titulado "Una memez necesaria", escrito por Ángel Luis Sucasas en El Periódico, nos plantea como esta misma discusión ya se ha dado con diferentes medios de expresión, y cómo depende la opinión en función de quien se lo pregunta. También describe muy bien el empobrecimiento que pueden sufrir los medios artísticos modernos cuando se los intenta desacreditar descomponiéndolos en piezas de su proceso que podrían ser consideradas arte por sí mismas. Además, llega a la conclusión de que la característica primordial de los videojuegos, que los diferencian de cualquier otra arte, es la de dar al espectador la libertad de elegir. Ya sea como el ejemplo que plantea el autor con "Papers, Please", un Serious Game en el que nos ponemos en la piel de un funcionario de fronteras, como con cualquier otro juego, todo juego implica una experiencia única para cada jugador. Ya sea los acontecimientos por los que pasemos, la manera de afrontarlos, y las rutas de juego a seguir, siempre serán diferentes para cada jugador.

En el artículo “¿Nintendo como la Santa Croce?”, publicado por Jorge Morla en El País, podemos ver como arte e industria coexisten en la producción de videojuegos. Ahora veremos el enfoque de cómo la industria de los videojuegos está evolucionando, y asumiendo que sí son, de obras de arte, como esta afectará a este concepto en el futuro. Además de como estos masivos productos comerciales pueden suscitar las más profundas emociones en una persona, y por tanto, como en definitiva es difícil negar que estos sean ya obras de arte.

No obstante esto, no es trivial que el hecho del enfoque comercial, industrial y puramente monetario que ensombrece algunas producciones, amenaza toda implicación humana y objetivos artísticos, dando lugar a mero entretenimiento masivo. Esto es lo que argumenta Hideo Kojima, el magnate diseñador y productor de videojuegos japonés, entre cuyas obras destacan la saga de Metal Gear y parte de Resident Evil, que a pesar del carácter cinematográfico de sus creaciones, se postula en contra de una concepción de los videojuegos como arte en sí mismos.

En definitiva, nosotros consideramos que lo que diferencia la calidad artística de un videojuego, es el amor y empeño que su creador le pone al hacerlo. Y es por esto que nosotros alentamos a los niños a darles a sus creaciones un propósito, a marcarse unos objetivos viables de los cuales puedan sentirse orgullosos y en los cuales puedan ver su progreso y recorrido, para que con esto, nadie les discuta que son auténticas obras de arte.

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